Latin American Subaltern Studies Group – ‘Founding Statement’ & Gareth Williams ‘Deconstruction and Subaltern Studies’

By on March 31, 2011 Comments Off on Latin American Subaltern Studies Group – ‘Founding Statement’ & Gareth Williams ‘Deconstruction and Subaltern Studies’

Resulta un poco raro leer los articulos esta semana. Me deja con la sensación de haber sido testigo a una discusión académica sobre maneras de estudiar que queda muy lejos del terreno por lo cual queria vagar al empezar mis estudios. Luego, me di cuenta de que todos los textos que vamos leyendo forman una larga discusión sobre como abordar el campo. Como  escribi en el primer post hace no sé cuantas semanas, es un mundo que no entiendo muy bien, pero al menos, voy aprendiendo…

Breve resumen:

El grupo LASS tenía como objetivo ¨to represent subalternity in Latin America, in whatever form it takes, wherever it appears”, lo que exige que ellos “explore the margins of the state”. (119)  “The subaltern is not one thing. It is, to repeat, a mutating, migrating subject” (121) Se dan cuenta de su distancia de lo subalterno, siendo del mundo universitario, diciendo que “Clearly, it is a question not only of new ways of looking at the subaltern, new and more powerful forms of information retrieval, but also of building new relations between ourselves and those human contemporaries whom we posit as objects of study” (121)

En su ensayo Williams dice que lo importante para él es “to insist on the Latin Americanist’s intellectual, practical an theoretical responsibility to Latin America and to Latin American truth, rather than to promote a specific program for so-called ‘needed work in the discipline’” (Williams, 2). La primera parte del ensayo consiste en añadir su perspectiva a las explicaciones de los problemas experimentados por el grupo de LASS y la ruptura del este grupo. A continuación, aboga por la deconstrucción y su applicación y papel en los estudios latinoamericanos. Y luego le pierdo un poco.

Así que, voy a dormir, y a ver si releyendolo mañana, tendré algo más interesante para contribuir… lo dudo, pero intentaré…

estudios subalternos

By on March 30, 2011 Comments Off on estudios subalternos

Latin American Subaltern Studies Group, “Founding Statement.” boundary 2 20.3 (1993): 110-121

Gareth Williams, “Deconstruction and Subaltern Studies, or, a Wrench in the Latin Americanist Assembly Line.” (manuscript)


la Insubordinación de los Signos

By on March 26, 2011 Comments Off on la Insubordinación de los Signos

“La continuidad de la historia es la de los opresores” mientras”la historia de los oprimidos es una discontinuidad”.

(Walter Benjamin)

(Por fín una voz feminina en la clase de cultura latinoamericana)

En este libro, Nelly Richard habla del papel del arte en un período específio de la historia de Chile durante la dictadura y en la fase de transición.

Con la cita de Benjamin citada se podría resumir el enfoque de dicho libro que arroja luz principalmente sobre el arte hecho por y para los oprimidos en Chile. Con la dictadura militar, había un sistema de  censura sobre el arte. Además, las exhibiciones fueron limitadas a algunas galerías privadas. Como concecuensia mediante la Escena Avanzada que unía a varios artistas y escritores después del golpe de estado de 73 con que el arte funciona como un arma contra la represión ejercida por la dictadura de Pinochet que cometió violaciones contra los derechos humanos.

La pintura y la fotografía eran las formas con las que el arte chileno avanzó . Uno de los artistas de este grupo es E. Dittburn que  través de su obra La fosa Común(1977),  “graficaba un trazo de unión solidaria con los familiares de detenidos-desaparecidos al decirles que sabía de las confiscaciones de identidad practicadas desde el Estado y al hacer saber de la impunidad de su dispositivo que borraba la traza del des-trozo en ausencia de nombres y firmascon las fotografías de los presos desaparecidos durante la dictadura y así con sus cuerpos y rostros anónimos que salen gracias a esta máquina(la cámara) intentó crear conciencia sobre las injusticias ejercidas sobre estas personas que son víctimas del gobierno“. Por lo tanto:

            La obra de Dittborn hace circular el problema de la visibilidad y legibilidad de las             representaciones de la memoria como zona de emergencia de las relaciones entre      ocultamiento y desocultamiento negociados por ciertas prioridades de lectura que      ordenan la selección de lo representable y de lo subrepresentado.(22)

Uno de los puntos que me llamaron la atención es que la autora habló de la mujer como un sujeto oprimido dentro de la sociedad y al mismo tiempo demuestra la importancia del papel de las mujeres en el desarrollo de la cultura como las autoras chilenas por ejemplo cuyas voces”Hiperficcionalizaron la”verdad” representacional del testimonio mediante torsiones y contorsiones genérico-sexuales (la femeinidad, el travestismo), sometiendo así a chantaje y extorsión el patrón militarista y patriarcalista de la identidad dominante y su masculinidad reglamentaria“(30).

Por otro lado, la autora habla también del grupo CADA(Colectivo Acciones de Arte) que se formó en 1977 y cuyo arte posvanguardista fue una denuncia de la dictadura y cuyo obejtivo era contrubuir en cambio tanto sociales como políticos, hacer de lo urbano(la ciudad) un museo y de la vida una obra artítica que se puede modificar. Una de las obras más destacadas que Para no morir de hambre en el Arte(1979).

Se puede concluir que el título del libro refiere a la insubordinación de los signos artísticos a la forma única impuesta sobre el arte por la represión política y asi mismo se alude al papel primordial que juega el arte como una forma de revolución a pesar de las restricciones impuestas por varios gobiernos. Cabe mencionar que Nelly Richard al principio de su libro Masculine/Feminine dice:” The form through which culture speaks using words and images-the systems of signs that communicate culture and the webs of messages that socially transmit it-embody and defend interests prejudicially linked to certain hegemonic representations, reinforcing lines of power, dominance, and authority“.

Aqui adjunto dos videos po Jon-Bealsey Murray y Nelly Richards que hablan de Biopolitica:


La Politización del Arte

By on March 24, 2011 Comments Off on La Politización del Arte

Arte/vida y arte/política. ¿Una vuelta a lo humano a través del arte, o una politización del humano a través del arte? No es coincidencia que la autora elija a Benjamin para introducir su análisis del arte chileno, pues se aproxima a la cuestión del arte enfatizando la importancia de lo político y lo social para problematizar el maniqueísmo existente entre vida y arte (elitista). Se critican las Bellas Artes por su relación con lo institucionalizado convirtiéndose así en una símbolo que excluye todo aquello que no pertenece a los confines simbólicos y materiales de la institución. Para llevar acabo esta crítica, la autora se enfoca en enfatiza las diferencias que ella observa del arte institucionalizado en comparación con el arte creado por el grupo CADA (Colectivo Acciones de Arte) que nace en 1970 (38). Las características que destaca de este grupo le permite contrastar el discurso institucional del arte social, como se demuestra en la siguiente cita:

Si la institución artística es el marco normativo del arte que lo defiende y lo consagra socialmente como tal, será necesario atacar esa institución para revolucionar el significado y la función del arte haciendo explotar las fronteras que lo divorcian de la vida (Richard, 41)

En el texto parece celebrarse la combinación de sistemas de producción (el texto, la imagen, el gesto), mezclando el cine, la literatura, el arte, la sociología, la estética, la política, mismas que derivan de un corte rupturista y que luego el grupo CADA utiliza para "reenfatizar el llamado vanguardista" al combinar distintos registros (lo cultural, lo social, y lo político) (38). En la elaboración de su análisis de una de las obras de este grupo titulada "Para no morir hambre en el arte," Richard, señala que el museo es un centro conservador del arte, por lo que no permite acceso para todos. Por un lado, desde una aproximación macrocósmica, el museo representa "la tradición sacralizadora del arte del pasado," y por otra, es decir, el del micorcosmos, el museo no sólo es un museo sino un museo chileno, por lo tanto, también representa "el símbolo del oficialismo cultural de la dictadura" (41).

En lo que a los distintos registros incorporados en el arte del grupo CADA se refiere, cabe mencionar que en lo social, la autora destaca que este registro representa "el cuerpo urbano como zona de intervención de la biografía colectiva" (39). Esta afirmación se hace un eco mayor a la hora de 'apreciar' "Para no morir de hambre en el arte". El grupo opta por poner un lienzo en la parte frontal del museo, censurando tanto al macrocosmo como al microcosmo mencionados anteriormente, pero, además de esto, logra crear un juego de perspectiva, pues se reclama a la calle como "el verdadero museo". Se obliga a que el espectador mire hacía afuera, es decir, hacia las estructuras sociales y pueda reconocer el problema mediante esta inversión; "denuncia la convención elitista de la pintura recluida en el adentro selectivo del arte". Esa mirada hacia afuera es una mirada hacia la vida. Una forma de conciliar el arte con el sujeto (diría Althusser) a través de la fusión para ponerlos en el mismo plano y dejar de lado al elitismo, y eso es vanguardia, dice Richard: la fusión entre estética y cotidianidad (41). 

En el enlace a continuación se muestra un poco lo que se hizo en torno a esta obra. Desafortunadamente no sale lo del lienzo pero sí que se habla sobre ese paralelisto entre lo cotidiano (la leche) y lo estétio (la exposición en el museo).
Para no Morir de Hambre en el Arte http://hidvl.nyu.edu/video/003180963.html

La Politización del Arte

By on March 24, 2011 Comments Off on La Politización del Arte

Arte/vida y arte/política. ¿Una vuelta a lo humano a través del arte, o una politización del humano a través del arte? No es coincidencia que la autora elija a Benjamin para introducir su análisis del arte chileno, pues se aproxima a la cuestión del arte enfatizando la importancia de lo político y lo social para problematizar el maniqueísmo existente entre vida y arte (elitista). Se critican las Bellas Artes por su relación con lo institucionalizado convirtiéndose así en una símbolo que excluye todo aquello que no pertenece a los confines simbólicos y materiales de la institución. Para llevar acabo esta crítica, la autora se enfoca en enfatiza las diferencias que ella observa del arte institucionalizado en comparación con el arte creado por el grupo CADA (Colectivo Acciones de Arte) que nace en 1970 (38). Las características que destaca de este grupo le permite contrastar el discurso institucional del arte social, como se demuestra en la siguiente cita:

Si la institución artística es el marco normativo del arte que lo defiende y lo consagra socialmente como tal, será necesario atacar esa institución para revolucionar el significado y la función del arte haciendo explotar las fronteras que lo divorcian de la vida (Richard, 41)

En el texto parece celebrarse la combinación de sistemas de producción (el texto, la imagen, el gesto), mezclando el cine, la literatura, el arte, la sociología, la estética, la política, mismas que derivan de un corte rupturista y que luego el grupo CADA utiliza para "reenfatizar el llamado vanguardista" al combinar distintos registros (lo cultural, lo social, y lo político) (38). En la elaboración de su análisis de una de las obras de este grupo titulada "Para no morir hambre en el arte," Richard, señala que el museo es un centro conservador del arte, por lo que no permite acceso para todos. Por un lado, desde una aproximación macrocósmica, el museo representa "la tradición sacralizadora del arte del pasado," y por otra, es decir, el del micorcosmos, el museo no sólo es un museo sino un museo chileno, por lo tanto, también representa "el símbolo del oficialismo cultural de la dictadura" (41).

En lo que a los distintos registros incorporados en el arte del grupo CADA se refiere, cabe mencionar que en lo social, la autora destaca que este registro representa "el cuerpo urbano como zona de intervención de la biografía colectiva" (39). Esta afirmación se hace un eco mayor a la hora de 'apreciar' "Para no morir de hambre en el arte". El grupo opta por poner un lienzo en la parte frontal del museo, censurando tanto al macrocosmo como al microcosmo mencionados anteriormente, pero, además de esto, logra crear un juego de perspectiva, pues se reclama a la calle como "el verdadero museo". Se obliga a que el espectador mire hacía afuera, es decir, hacia las estructuras sociales y pueda reconocer el problema mediante esta inversión; "denuncia la convención elitista de la pintura recluida en el adentro selectivo del arte". Esa mirada hacia afuera es una mirada hacia la vida. Una forma de conciliar el arte con el sujeto (diría Althusser) a través de la fusión para ponerlos en el mismo plano y dejar de lado al elitismo, y eso es vanguardia, dice Richard: la fusión entre estética y cotidianidad (41). 

En el enlace a continuación se muestra un poco lo que se hizo en torno a esta obra. Desafortunadamente no sale lo del lienzo pero sí que se habla sobre ese paralelisto entre lo cotidiano (la leche) y lo estétio (la exposición en el museo).
Para no Morir de Hambre en el Arte http://hidvl.nyu.edu/video/003180963.html

Destrucción, reconstrucción y deconstrucción

By on March 24, 2011 Comments Off on Destrucción, reconstrucción y deconstrucción

Nelly Richard en el apartado tercero de su obra “La insubordinación de los signos” comienza haciendo un recorrido por el ambiente socio-cultural del período del gobierno militar chileno, estableciendo las esferas culturales que se desprenden de dicho acontecimientos socio-político. La división entre gobierno militar y ‘la oposición’ crea dos polos que repercuten en el devenir cultural. “El polo victimario disfraza su toma de poder de corte fundacional y hace de la violencia (brutal e institucional) un instrumento de fanatización del orden que opera como molde disciplinario de una verdad obligada.” El orden como discurso de identidad y de clasificación axiológica de carácter inalterable que ‘garantizaba’ (o intentaba garantizar) la pureza*, homogeneidad* y transparencia*.

“El polo victimado aprende traumáticamente a disputarle sentidos al habla oficial, hasta lograr rearticular las voces disidentes en microcircuitos alternativos que impugnan el formato reglamentario de una significación única”.  Hecho que genera una polarización del quehacer cultural “severamente regido por la división ético-política entre campo oficial [modernización-represión]  y campo no oficial [rechazo dictatorial].” Primero se tiende a un reduccionismo y la polarización de estas esferas sin considerar los movimientos que oscilaban entre uno y otro polo.  

El arte y la literatura en los primeros años del golpe militar fueron los espacios de comunicación de la política (acción) y lo político (discurso), primero desde la clandestinidad, luego hasta espacios más públicos y frontales marcando un tránsito de cultura contestataria a una cultura alternativa. La primera concebida como “mera prolongación de la derrota y rito de sobrevivencia en tono a la re-afirmación de lo negado, a una cultura capaz de hacerse portadora de nuevas formas y estilos de discursos que apuntaran hacia más complejas diferencialidades del sentido”. A medida que los otros espacios silenciados adquieren progresivamente voz ‘político-social’  la cultura y el arte ‘regresan’ a sus esferas específicas, pero la izquierda retoma esa cultura antidictatorial hasta las últimas luchas por la democracia. La izquierda chilena se bifurca principalmente en una fracción marxista-leninista (clásica o tradicional) y otra marcada por el “componente de renovación socialista” (la izquierda renovada). Esta bifurcación caracteriza dos reflexiones políticas, estéticas y culturales, por lo que los medios y las formas de expresión serán diferentes.

La izquierda tradicional ubicaba la cultura “en relación de subordinación instrumental a la política como un ‘frente de lucha’ puesto al servicio de las correlaciones de fuerzas que armaban la coyuntura nacional del avance partidario. Esta fracción seguía alzando a la clase obrera como los únicos portadores de la verdad revolucionaria de lo ‘nacional-popular’ como símbolo antiimperialista. Esta izquierda recurría a la consigna popular del llamado nacional  y la convocatoria masiva de las instituciones culturales. Además veía en la Historia una trascendencia redentora.

La renovada ‘criticaba el reduccionismo de la izquierda tradicional y proyectaba una visión antropológico-social de la cultura que la privilegiaba como el espacio mucho más difuso <<de las mediaciones, de la pugna en torno a los sentidos, de la constitución de las identidades, de la circulación de conocimientos,  de la modelación de las percepciones, […] de la constitución social de la realidad>>. Esta fracción trabajaba su proyecto de renovación socialista bajo la conducción intelectual de las ciencias sociales a la luz de autores como Gramsci, Williams, Foucault, Bourdieu, etc. Estos intelectuales de la renovada izquierda publicaban sus análisis políticos como material académico internacional.

Para la cultura militante el arte debía ser testimonio de rechazo y denuncia, (protestarario y concientizador).

 

La ‘nueva escena’ (1977) de corte neovanguardista reconstruye y parodia la emotividad referencial de la cultura militante inédita. Por su rigurosidad, nivel crítico y su radical desmontaje de las nociones institucionales de la representación, favorecía el quebrantamiento del sistema represivo. Ésta nueva tendencia jugaba “antihistoricistamente a que los signos estallaran en lo efímero de una poética del acontecimiento”, una especia de poética del estallido histórico y la discontinuidad temporal. El sujeto de la nueva escena era “el no-sujeto, el sujeto en crisis reconstruido, fragmentado en múltiples pulsaciones”. Intentan crear una reformulación de signos nutrida por la crítica de las representaciones. Debido precisamente a este rigor crítico reconstructivo, la izquierda tradicional relega a la ‘nueva escena’ a los márgenes socio-políticos, sin embargo, esta nueva esfera cultural genera el desarrollo de otros movimientos socio-culturales en el ambiente chileno.


Cultura y Politica y sus relaciones

By on March 24, 2011 Comments Off on Cultura y Politica y sus relaciones

En el escenario democrático chileno de la transición de la dictadura a la democracia la renovación cultural se vio afectada ante las necesidades prioritarias de la sociedad que dejaban a la cultura relegada a un espacio irrelevante y supeditado a algún excedente en los planes oficiales. La política se protege de la ambigüedad de los signos con que juegan las metáforas culturales, convirtiendo a la cultura en un producto a administrar, es decir, burocratizándolo mediante sus aparatos de control.
Richards cuestiona el esquema mecanicista de la relación tradicional entre cultura y política donde  a la primera se le otorga una correspondencia lineal, un papel suplementario expresivo de la segunda.  La cultura, para ella, no ilustra las tensiones sociales como si estas fueran un referente pre constituido.  Mas bien, desmontan y reformulan tensiones y antagonismos a través de lenguajes(o signos) que intervienen en la discursividad social y que burlan el afán totalizante de la ideología dominante.
La normalización(o democratización) de las prácticas culturales censuradas durante la dictadura,
 desdramatizó el sentido de las relaciones cultura-política marcadas dentro de una dialéctica del
enfrentamiento hasta entonces y obligo a los artistas a adoptar nuevas tácticas de critica institucional
contra un sistema que pasó de represivo a dialogante.  La concepción del intelectual de Gramsci
– representante de la hegemonía-  paso a ser rediscutida por un nuevo modelo de intelectual –el de
Foucault-; uno cuyas prácticas de resistencia a las jerarquías del sistema son locales.

La política de democratización cultural que tiene como objetivo la redistribución de los bienes
culturales, el acceso de las masas a esos bienes es criticado por Richards para quien tal política falla en
dar acceso a la participación creativa en el trabajo de elaboración de “los registros de arte y cultura
socialmente activos”. Es decir, no se promueve la multiplicidad de lecturas, la diversidad de puntos de
vista que modulen comprensiones variadas y variables de la realidad social. La manera en que para la
autora se puede llegar a esa confrontación de interpretaciones es mediante el debate critico que
reflexione y polemice en torno a los discursos y la producción de mensajes artísticos. Códigos que deben
ser reevaluados desde el punto de vista de lo que incluyen y excluyen (93).

La queja central de este apartado, relacionado a la cultura y la política y su tormentosa relación, es que
la escena pública chilena no piensa la cultura como un proyecto intelectual ni como un debate de ideas
sino que se le niega (a la cultura)  la misma densidad de significados que poseen las tribunas
publicas(radio, televisión, por ejemplo): “No hay en Chile una filosofía cultural que ponga a los
creadores y sus obras en un plano tan relevante de la vida pública como el que ocupan empresarios,
banqueros, políticos y futbolistas”. Nada más cierto desde un punto de vista personal, no solamente en
la esfera pública chilena pues esta es una realidad en Latino América. No es que el artista haya perdido
relevancia en la esfera pública de la vida nacional, es que nunca la ha ganado.  

Cultura y Politica y sus relaciones

By on March 24, 2011 Comments Off on Cultura y Politica y sus relaciones

En el escenario democrático chileno de la transición de la dictadura a la democracia la renovación cultural se vio afectada ante las necesidades prioritarias de la sociedad que dejaban a la cultura relegada a un espacio irrelevante y supeditado a algún excedente en los planes oficiales. La política se protege de la ambigüedad de los signos con que juegan las metáforas culturales, convirtiendo a la cultura en un producto a administrar, es decir, burocratizándolo mediante sus aparatos de control.
Richards cuestiona el esquema mecanicista de la relación tradicional entre cultura y política donde  a la primera se le otorga una correspondencia lineal, un papel suplementario expresivo de la segunda.  La cultura, para ella, no ilustra las tensiones sociales como si estas fueran un referente pre constituido.  Mas bien, desmontan y reformulan tensiones y antagonismos a través de lenguajes(o signos) que intervienen en la discursividad social y que burlan el afán totalizante de la ideología dominante.
La normalización(o democratización) de las prácticas culturales censuradas durante la dictadura,
 desdramatizó el sentido de las relaciones cultura-política marcadas dentro de una dialéctica del
enfrentamiento hasta entonces y obligo a los artistas a adoptar nuevas tácticas de critica institucional
contra un sistema que pasó de represivo a dialogante.  La concepción del intelectual de Gramsci
– representante de la hegemonía-  paso a ser rediscutida por un nuevo modelo de intelectual –el de
Foucault-; uno cuyas prácticas de resistencia a las jerarquías del sistema son locales.

La política de democratización cultural que tiene como objetivo la redistribución de los bienes
culturales, el acceso de las masas a esos bienes es criticado por Richards para quien tal política falla en
dar acceso a la participación creativa en el trabajo de elaboración de “los registros de arte y cultura
socialmente activos”. Es decir, no se promueve la multiplicidad de lecturas, la diversidad de puntos de
vista que modulen comprensiones variadas y variables de la realidad social. La manera en que para la
autora se puede llegar a esa confrontación de interpretaciones es mediante el debate critico que
reflexione y polemice en torno a los discursos y la producción de mensajes artísticos. Códigos que deben
ser reevaluados desde el punto de vista de lo que incluyen y excluyen (93).

La queja central de este apartado, relacionado a la cultura y la política y su tormentosa relación, es que
la escena pública chilena no piensa la cultura como un proyecto intelectual ni como un debate de ideas
sino que se le niega (a la cultura)  la misma densidad de significados que poseen las tribunas
publicas(radio, televisión, por ejemplo): “No hay en Chile una filosofía cultural que ponga a los
creadores y sus obras en un plano tan relevante de la vida pública como el que ocupan empresarios,
banqueros, políticos y futbolistas”. Nada más cierto desde un punto de vista personal, no solamente en
la esfera pública chilena pues esta es una realidad en Latino América. No es que el artista haya perdido
relevancia en la esfera pública de la vida nacional, es que nunca la ha ganado.  

discontinuidades

By on March 24, 2011 Comments Off on discontinuidades

Walter Benjamin si bien no pudo cruzar el charco físicamente llegó a América de todos modos. Si bien no lo hizo por la cultura oficial, ni por la académica, lo hizo por las fisuras que tienen ambas. Se coló por los intersticios desde donde se hizo el arte post-dictatorial de Chile, tal y como sugiere Nelly Richards.
Benjamin no apoyaba la continuidad, la sucesión lineal, sino la discontinuidad, pues ahí es donde se podía entender la historia de los oprimidos. Una memoria entrecortada que dio lugar a lo que Richards llama arte refractario, de ruptura, por la necesidad de nombrar lo no verbalizable: la experiencia. Un arte impuro, como el recuerdo. Una fotografía documental, de testimonio, que muestra ese “desmenuzamiento de la identidad” por medio del retrato de rostros marginales, residuales, de los que viven en los intersticios.
La cámara fotográfica es, en palabras de Enrique Lihn, “la máquina de estereotipar” una serie de identidades que han de someterse a la disciplina, ser fichados por el orden estatal.
Y la traza y reinscripción que es la memoria hace visible esas identidades sumergidas, los cuerpos olvidados, las imágenes de un recuerdo plural, nunca único.
Del mismo modo, el lenguaje cuestiona la racionalidad, se vuelve rebelde por vía de la sátira. Como el de Lihn:

Nada tiene que ver el dolor con el dolor

nada tiene que ver la desesperación con la desesperación

Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas

No hay nombres en la zona muda

Allí, según una imagen de uso, viciada espera la muerte a sus nuevos amantes

acicalada hasta la repugnancia, y los médicos

son sus peluqueros, sus manicuros, sus usurarios usuarios

la mezquinan, la dosifican, la domestican, la encarecen

porque esa bestia tufosa es una tremenda devoradora

Nada tiene que ver la muerte con esta imagen de la que me retracto

todas nuestras maneras de referirnos a las cosas están viciadas

y éste no es más que otro modo de viciarlas

Quizá los médicos no sean más que sabios y la muerte -la niña

de sus ojos- un querido problema

la ciencia lo resuelve con soluciones parciales, esto es, difiere

su nódulo insoluble sellando una pleura, para empezar

Puede que sea yo de esos que pagan cualquier cosa por esa tramitación

Me hundiré en el duelo de mí mismo, pero cuidando de mantener

ciertas formas como ahora en esta consulta

Quiero morir (de tal o cual manera) ese es ya un verbo descompuesto

y absurdo, y qué va, diré algo, pero razonable

mente, evidentemente fuera del lenguaje en esa

zona muda donde unos nombres que no alcanzan a ser

cuando ya uno, qué alivio, está muerto,

olvidado ojalá  previamente de sí mismo

esa cosa muerta que existe en el lenguaje y que es

su presupuesto

Invoco en la consulta al Dios

de la no mismidad, pero sabiendo que se trata

de otra ficción más

sobre la unión de Oriente y Occidente

de acápites, comentarios y prólogos

Un muerto al que le quedan algunos meses de vida tendría que aprender

para dolerse, desesperarse y morir, un lenguaje limpio

que sólo fuera accesible más allá de las matemáticas a especialistas

de una ciencia imposible e igualmente válida

un lenguaje como un cuerpo operado de todos sus órganos

que viviera una fracción de segundo a la manera  del resplandor

y que hablara lo mismo de la felicidad que de la desgracia

del dolor que del placer, con una sonriente

desesperación, pero esto es ya decir

una mera obviedad con el apoyo

de una figura retórica

mis palabras no pueden obviamente atravesar la barrera de ese lenguaje desconocido

ante el cual soy como un babuino llamado por extraterrestres a interpretar

el lenguaje humano

Ay dios habría que hablar de la felicidad de morir en alguna inasible forma

de eso que acompañó a la inocencia al orgasmo a todos y a cada uno

de los momentos que improntaron la memoria

con impresiones desaforadas

Cuando en la primera polución

-mucho más mística que la primera comunión- pensabas en Isabel

ella no era una persona sino su imagen el resplandor orgástico de esa creatura

que si vivió lo hizo para otros diluyéndose para ti carnalmente en el tiempo de los demás

sin dejar más que el rastro de su resplandor en tu memoria

eso era la muerte y la muerte advino y devino

el click de la máquina de memorizar esa repugnante devoradora

acicalada en palabras como éstas tu poesía, en suma es la muerte

el sueño de la letra donde toda incomodidad tiene su asiento

la cárcel de tu ser que te privaba del otro nombre de amor escrito silenciosamente en el muro

o figuras obscenas untadas de vómito

tu vida que -otra palabra- se deslizó, sin haberse podido

engrupir en lo existente detenerse en lo Pasajero hundir el hocico

feliz en el comedero, golpear por un asilo nocturno

con el amor como con una piedra

la muerte fue la que se disfrazó de mujer en el altillo

de una casa de piedra y para ti de sombra y humo y nada

porque ya no podías enamorar a su dueña, temblando

del placer de perderla bajo una claraboya con telarañas

tienes que reconstituir ese momento ahora que la dueña de la casa es la muerte

y no la otra, esa nada ese humo esa sombra

darte el placer de ser ella y de unirte a ella como los labios de Freud

que se besan a sí mismos


nelly

By on March 24, 2011 Comments Off on nelly

  • trazos y trazas de una historia de los movimientos artísticos en Chile durante finales de los 70 hasta el fin de la dictadura
  • trazos y trazas de una historia de las ciencias sociales en Chile durante ese mismo período
  • reflexiones en torno a las estrategias de articular la expresión cultural desde la represión y la censura, desde el no-oficialismo, desde el cuerpo desaparecido, desde la politización del arte, en diferentes momentos (1973-1983, 1983-1991)
  • el trauma chileno
  • reflexiones en torno a los inadecuados o insuficientes procesos mediante los cuales el público en un país latinoamericano se encuentra con la producción artística contemporánea local.
  • énfasis en la izquierda, en el modo de entender las cosas izquierda
  • énfasis en las ciencias sociales, en el modo de entender las cosas ciencias sociales
  • benjamin, bordieu, foucault
  • desencuentros, crisis, popular-culto, rural-urbano, europa-américa, arte de vanguardia- arte tradicional, ciencia-arte, escritura académica-escritura no-académica, tradición-ruptura
  • valor, importancia, memoria, trabajo
  • democracia en Chile